Pablo Casals y los seis conciertos de Bach
A los trece años, en una tienda de partituras de Barcelona, Pau Casals encontró unas páginas amarillentas. Eran las Seis Suites para violonchelo solo de Bach, olvidadas durante dos siglos. Empezó a tocarlas al día siguiente. Las tocó cada día, durante el resto de su vida.
Casals no grabó las Suites hasta los sesenta años. Decía que todavía no las entendía bien. Después las seguiría tocando otros veinte años más.
Esa relación con una obra, esa paciencia infinita, es una lección. No se trata de conocer muchas cosas. Se trata de entrar tan profundo en una que acabe diciéndonos todo lo que necesitamos saber.
Puede ser un libro, una pieza musical, un lugar del mapa, una persona. No hace falta ser Casals ni tener sus dedos. Basta con elegir algo y volverlo a mirar cada día, como si fuera la primera vez. Ese amor terco, fiel, paciente, es uno de los secretos mejor guardados de la felicidad.