Archivo 2020

El zen de la enfermedad

Imagen ilustrativa de «El zen de la enfermedad»

Caer enfermo, aunque sea de un resfriado fuerte, nos recuerda cosas que la salud nos hace olvidar. Que el cuerpo pesa. Que las tareas pueden esperar. Que una taza de caldo caliente es un lujo inmenso.

Los monjes zen consideraban la enfermedad una maestra especial. Si te tumbas, te obliga a tumbarte. Si te invita a descansar, no hay escape. El cuerpo gana la discusión que la mente ha estado aplazando durante meses.

No se trata de desear enfermarse. Se trata, cuando ocurre, de no luchar contra ello como si fuera un enemigo. Dejar que sea también una lección. ¿Qué necesitaba yo escuchar y no escuchaba? ¿A qué ritmo tengo que volver cuando me reponga?

La próxima vez que te pille una fiebre, aprovecha. Quédate quieto. Mira el techo. Duerme. Oye la casa en silencio. Enferma despacio, si puedes. Y vuelve, después, distinto.