Cuando el cuerpo habla
Dicen los terapeutas corporales que el cuerpo guarda memoria de todo lo que la mente decide olvidar. Las tensiones crónicas en los hombros, el nudo persistente en el estómago, ese dolor lumbar que aparece siempre en las mismas épocas del año… no son accidentes.
Antes de que las palabras sepan, el cuerpo ya sabe. Se le dobla la espalda al que lleva demasiado peso. Se le cierra la garganta al que calla algo importante. Se le paraliza el aliento al que vive con miedo.
Aprender a escuchar el cuerpo es un arte en desuso. La próxima vez que sientas una molestia recurrente, en lugar de silenciarla con una pastilla, pregúntale qué tiene que contarte. Puede sorprenderte la respuesta.
Los pueblos antiguos lo sabían: bailaban, cantaban, se abrazaban, se tocaban. Hacían fluir aquello que, de guardarse, enferma. Tenemos mucho que recuperar de ellos.