Archivo 2019

El hambre espiritual

Imagen ilustrativa de «El hambre espiritual»

Mucha gente de cuarenta o cincuenta años, con trabajo, familia, salud, me ha dicho lo mismo en distintas palabras: «Lo tengo todo y no me siento bien». Se quedan sorprendidos de su propio malestar. Lo llaman, a falta de mejor nombre, crisis existencial.

Las tradiciones espirituales de todos los continentes lo describieron hace mucho: hay un hambre que no se alimenta con comida, ni con dinero, ni con éxitos. Es hambre de sentido.

Cuando esa hambre no se escucha, se disfraza de otras cosas. Insomnio. Compras compulsivas. Adicciones de baja intensidad. Inmensas jornadas laborales sin más razón que ocupar el hueco.

La pregunta es vieja como la humanidad, pero sigue siendo actual: ¿para qué estoy aquí? ¿Qué hago con el tiempo que me queda? No hay respuestas universales. Pero hacerse la pregunta, en serio, ya es empezar a responderla.