Escuchar al cuerpo del planeta
James Lovelock, científico británico, propuso en los años setenta la hipótesis Gaia: la Tierra entera se comporta como un organismo vivo. Los océanos, la atmósfera, los bosques, todo autorregulándose para mantenerla habitable. En su momento le tomaron por medio loco. Hoy la comunidad científica acepta la idea con matices.
Si la Tierra es un organismo, entonces lo que le hacemos se lo estamos haciendo a un ser vivo. Los vertidos son heridas. Los incendios son quemaduras. El cambio climático es fiebre.
Y como cualquier organismo, tiene mecanismos de reparación. Si le damos espacio, se cura. Si no, entra en terreno peligroso.
No hace falta militar en una ONG para cuidarla. Basta con recordar, cada día, que estamos de paso. Gastar lo justo. Respetar el agua. Dejar un pedacito de jardín salvaje. Todo eso es, en pequeño, escuchar al cuerpo del planeta y ayudarle a estar bien.